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La medida más importante frente a la arteriosclerosis es la prevención. Descubrir
los factores de riesgo es decisivo porque, cuantos más factores de riesgo existan, más riesgo se corre
de padecer una arteriosclerosis.
Así pues,
conviene fijarse
en todo lo siguiente: - Si usted fuma: intente dejarlo. El tabaco
estrecha
los vasos sanguíneos y daña la fina pared vascular interna. Además, el tabaco potencia muchos otros
factores de riesgo.
- Procure tener una alimentación sana, variada, rica
en verduras y pobre en grasas; evite las grasas saturadas (sobre todo, las de origen animal) y las grasas
trans (en particular, de los fritos y de los pasteles y dulces). Los aceites grasos monoinsaturados
(aceite de oliva) y la fracción de ácidos grasos omega-3 (aceite de soja) de los aceites vegetales tienen
un efecto positivo.
- Si usted tiene sobrepeso, procure adelgazar algunos
kilos. La pérdida, aunque sea de medio kilo, tiene un efecto favorable.
- Realizar
ejercicio de forma periódica y practicar asiduamente un deporte, aunque sólo sea pasear media hora al
día, es mucho mejor que no salir de casa.
- Trate la diabetes, la hipertensión
o el aumento del colesterol si sufre alguno de estos trastornos.
- Como
ocurre con casi todas las enfermedades cardiovasculares, el estrés contribuye a la aparición de arteriosclerosis.
El estrés psíquico no sólo repercute en la red de células defensivas (inmunitarias) del cuerpo, sino
también directamente en los vasos sanguíneos. Así, en la superficie de las células inmunitarias se liberan
más moléculas adhesivas, que se adhieren más fácilmente a la pared interna de los vasos sanguíneos,
lo cual, a su vez, contribuye a la aparición de la arteriosclerosis. Por otro lado, se producen más
interleucinas, es decir, sustancias que transmiten las señales entre las células inmunitarias y las
activan.
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