La calcificación de las arterias no se puede curar, pero sí evitar con medidas preventivas.
Hasta la fecha no hay ninguna sustancia que elimine los depósitos de calcio formados y devuelva la elasticidad
a las paredes vasculares rígidas.
Ahora bien, la progresión de la arteriosclerosis
se puede ralentizar mucho modificando los factores de riesgo a través de medidas generales (estilo de
vida) o medicamentosas. En las primeras fases es posible observar una regresión de la placa con una
dieta reductora del colesterol y un ejercicio físico regular.
Tratamiento
medicamentoso
Hipolipemiantes: la disminución de las grasas corporales,
sobre todo del
colesterol LDL, puede frenar la progresión de la arteriosclerosis
Tratamiento
de la hipertensión y de la diabetes mellitus.
Antiagregantes: evitan
la agregación de las plaquetas y su adherencia a las paredes vasculares alteradas por la arteriosclerosis.
Cirugía
La
calcificación arterial también se puede tratar quirúrgicamente si pone en peligro la vida. La elección
del método terapéutico depende del tipo y de la extensión de la calcificación.
Dilatación
con globo (también llamada angioplastia transluminal percutánea o dilatación con balón): se introduce
un pequeño catéter, dotado de un globo, por el torrente sanguíneo hasta el lugar estenosado y luego
se infla el globo. El vaso se dilata y la sangre puede volver a fluir sin problemas. Si se observa riesgo
de una nueva obstrucción vascular, se puede colocar una pequeña malla (endoprótesis o stent) en el vaso
para mantenerlo abierto.
Derivación (baipás): hasta el lugar estenosado
se lleva un vaso sanguíneo del propio cuerpo o una prótesis vascular (generalmente de Gore-Tex), que
luego se comunica con una zona situada detrás del estrechamiento vascular.