La diabetes de tipo 2 depende de multitud de genes, cada uno de los cuales presenta
variantes asociadas a un pequeño aumento de padecer la enfermedad. Estas variantes génicas
interactúan de forma compleja entre sí y con diversos factores ambientales, de tal modo que resulta
extraordinariamente difícil poder determinar con precisión la contribución concreta de cada gen alterado
a la aparición de la enfermedad. Sólo cuando consigamos identificar todas las variantes
génicas implicadas podremos entender mejor esta enfermedad.